Compártelo en tus Redes Sociales:

 

La topografía y el contexto social son dos aspectos fundamentales de un artscape.

Todo el mundo vive y observa el paisaje. Sin embargo a menudo algo se escapa o no podemos entrar en contacto con el mundo que nos rodea.

El arte posee la capacidad de detenernos, de ralentizar nuestro ritmo y de restituir el valor del tiempo a la lentitud de la contemplación.
El arte despierta nuevamente, el interés por todo lo que nos rodea. Las artscapes restablecen el desorden en el que vivimos.

Los espacios creados definen un paisaje capaz de condicionar y de influir al observador.

El paisaje se convierte en la memoria de quien lo vive y en un instrumento para ser utilizado en la valoración y en la búsqueda de un espacio físico arquitectónico.