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Esta planta trepadora es muy apreciada en paisajismo y jardinería por su belleza y amplia floración, ya que sus flores nacen durante los meses de primavera y verano.

Varias especies vegetales conforman el género Clematis, ofreciendo al espectador avezado diferentes tipos de flores no sólo en forma, sino también en coloración.

De esta manera, sus flores pueden ser planas, tubulares o similares a campanas. En cuanto a su coloración suelen adquirir todos los colores del arco iris excepto el naranja.

Las hojas de la clemátide (Clematis spp.) caen con el paso de las estaciones, poseen un color verde mate y adquieren una forma similar a una lanza (lanceolada).

¿A qué familia pertenece la clemátide?

Estas plantas pertenecen al género Clematis que se incluye en la familia Ranunculaceae, del orden Ranunculales.

A su vez, se engloba dentro de la clase Magnoliopsida del reino Plantae.

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¿Qué precisa la clemátide para su desarrollo?

Este vegetal debe situarse a pleno sol para su óptimo crecimiento, aunque las raíces de la planta deben localizarse en sombra.

La clemátide es capaz de resistir los cambios de temperatura y las heladas invernales. Pero, requiere de terrenos fértiles que le aporten la cantidad de agua y nutrientes que precisa para su crecimiento.

Así pues, durante los meses de verano, es importante realizar un abundante aporte de agua a las plantaciones de clemátides para que el terreno mantenga los niveles hídricos que éstas precisan.

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Entre las enfermedades y plagas que pueden afectar a la clemátide se puede mencionar los pulgones (Aphis sp.) y el oídio.

Curiosidades de la clemátide

Las diferentes especies de clemátide poseen aceites esenciales y compuestos que son irritantes para las mucosas y la piel tanto del ser humano como de determinados animales como los canes. 

Así pues, la ingesta de estas especies vegetales puede provocar que la pared del tracto digestivo sangre, en caso de tomarse en dosis elevadas. Por ello, es aconsejable el uso de guantes cuando se manipula las plantas de clemátide.

Aun así, determinadas poblaciones de la antigüedad empleaban estos vegetales, en bajas concentraciones, para paliar los efectos de las migrañas y de las alteraciones nerviosas. Además, se creía que su empleo era beneficioso para tratar infecciones de piel.

En resumen, a pesar de ser recomendable extremar la atención al manipular las plantas de clemátide, seguirá siendo un vegetal a considerar en los diseños paisajistas por la vistosidad y belleza de sus flores. Por ello, seguirán decorando los parques y jardines por mucho tiempo.