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Un nuevo estudio llevado a cabo por el Dr. David Johnson en la Universidad de Aberdeen, en Escocia, encontró que las plantas en realidad se comunican entre sí a través del suelo. El estudio muestra que cuando los vegetales están infectados con ciertas enfermedades , alertan a otras plantas cercanas para activar ciertos genes que ayudan para protegerse de la enfermedad. La clave de esta comunicación es un hongo del suelo que actúa como mensajero.

Hongos del suelo y ciertas plantas tienen una relación simbiótica , según el equipo de investigación , que compartió sus hallazgos con “The Economist”, una publicación semanal británica escrita en inglés con sede en Londres.

Las plantas proporcionan alimentos y los hongos proporcionan minerales . Pero ahora resulta que el hongo hyphae, que crea una red en el suelo que conecta las diversas plantas , juega otro papel esencial, como un mensajero.

  

En 2010 , un equipo de investigadores chinos encontraron que cuando una planta de tomate se ha infectado con un tizón de la hoja , ésta era capaz de alertar de alguna manera  a las plantas de tomate cercanas, que a su vez preparan su defensa.

El Dr. David Johnson y su equipo trataron de averiguar por qué mecanismo las plantas eran capaces de comunicar esta información.

Para demostrar que las plantas se comunican a través del suelo , el equipo creó una serie de “mesocosmos” de cinco tallos de haba cada uno. Se trata de ecosistemas artificiales que recrean el medio natural para realizar una serie de estudios que permiten evaluar el efecto de una perturbación . Las habas suelen ser atacadas por pulgones . Cuando esto sucede , liberan una sustancia química que atrae a las avispas , que luego rodean y aniquilan a los pulgones.

“Cinco semanas después de que el experimento comenzara, todas las plantas estaban cubiertas por bolsas que permitieron el dióxido de carbono, oxígeno y vapor de agua dentro y fuera, pero detuvo el paso de moléculas más grandes, de la clase que una planta de haba podría utilizar para la señalización. Entonces, cuatro días desde el final, una de las mallas de 40 micrones en cada mesocosmo fue girada para cortar algunas hifas (elementos filamentosos cilíndricos característicos de la mayoría de los hongos que conforman su estructura vegetativa) que habían penetrado en ella, y la planta central entonces estaba infestada de pulgones.

Puede leer más acerca de este experimento en The Economist.