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Fuente: http://www.projar.es/

Por todos es conocido el estado de degradación al que se ha visto abocada la Albufera de Valencia como consecuencia, en parte, del desarrollo industrial que se ha producido en su entorno por la facilidad de captación de aguas y su posterior vertido, por el desarrollo de infraestructuras como la carretera Nazaret-Oliva rompiendo el cordón dunar, transformaciones agrarias a costa del lago mediante aterramientos para campos de arroz y construcciones de compuertas y por la alta presión etnológica ejercida debido a los asentamientos poblacionales por su proximidad a Valencia. Todos estos factores sumieron, en su momento, a la Albufera a un estado de degradación severo.

Desde que en 1986 se declarase Parque Natural de la Albufera, todas estas acciones comentadas anteriormente se han visto sujetas a reglamentaciones estrictas, culminándose con la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de la Albufera (PRUG) (19 NOV 2004) en el que se establece la estrategia de desarrollo sostenible basada en la conservación y la gestión racional de los recursos ambientales.
En este artículo no vamos a entrar en la importancia que tiene la Albufera ya que es sobradamente conocida, ni de la implicación de las Administraciones u otras entidades sociales en la regeneración/recuperación de este medio, tampoco de las obras y trabajos que se están llevando a término con este fin (estaciones depuradoras, recogida y limpieza de basura, control de incendios…etc), ni de las características que la hacen tan vulnerable, sino de los sistemas de bioingeniería que se están aplicando y se podrían aplicar para corregir y acelerar la recuperación de este lago.
Como bioingeniería, en este ámbito, entendemos la aplicación actuaciones transformadoras del paisaje basadas en el uso racional de material vegetal viva en combinación con materiales inertes orgánicos y/o inorgánicos.Actualmente se están llevando a cabo actuaciones como por ejemplo la cosecha de islotes (“flotons”) que iban a la deriva. Los “flotons”, unos 400 m2 de los 10.000 m2 previstos, han sido ya trasladados al interior del perímetro del lago y se han fijado con estacas en un lado de la mata de la Manseguerota. Atados y fijados al fondo, formarán parte de este cañaveral. La erosión por las corrientes es la principal responsable de la destrucción de las matas, que se desgajan del fondo. De esta manera, muchos animales pierden su refugio o el lugar donde se alimentan.

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También se está procediendo a la plantación de lirio amarillo principalmente por el valor de esta planta para frenar la erosión en las acequias y canales del parque. El uso de esta planta en los márgenes y orillas de las acequias es una alternativa sostenible al uso de materiales duros para fijar el terreno, como por ejemplo escombros, de ahí la importancia de la iniciativa desde un punto de vista ambiental. El método de plantación consiste en fijar la tierra de los bordes con la planta, para evitar que el agua arrastre a su paso materiales de los márgenes y las acequias queden obstruidas.
Pero además de éstas y más actuaciones que se han ido realizando (por ejemplo el filtro verde del “tancat de la Pipa”), se podrían acometer otras que nos conducirían a acelerar la recuperación de este paraje.
Estamos hablando, por ejemplo del uso de gaviones flexibles en las zonas en las que el envite de las olas, muy abundantes los días de poniente y continuamente provocadas por la embarcaciones en los pasos al embarcadero, que desgastan de forma significativa los márgenes del lago, en los que es insuficiente el uso de medios livianos como la fijación de biorrollos de coco mediante estacas. Además, estos gaviones flexibles se adaptan a los cambios de la morfología de los taludes y orillas donde se colocan. Otra ventaja que presentan es la facilidad de revegetado de las superficies creadas, siendo posible incluso el llenado mixto con roca y sustratos que favorezcan la implantación de especies vegetales autóctonas. La integración de este sistema en el entorno, pese que se considera un tratamiento duro, es completa si se colocan correctamente y se revegetan con las especies que los rodean.

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Otra técnica que se podría utilizar es la creación de islas flotantes o el recrecimiento de las existentes mediante herbazales y también la colocación de barreras flotantes de biorrollos en las acequias que desembocan en la Albufera para retener los residuos que le llegan.

Con la colocación de herbazales, flotantes o no, conseguimos implantar de una forma rápida vegetación que en ocasiones la fuerza tractiva de la corriente dificulta en gran medida, garantizando la viabilidad de supervivencia de las especies. Además, en el caso de los herbazales estructurados sobre un colchón de coco, se colocan con las especies vegetadas con un sistema radicular completamente desarrollado que no tarda en asegurar el suelo proporcionando el agarre necesario para aguantar corriente, olas y viento. Los herbazales flotantes proporcionan, entre otras cosas, nuevos hábitats para la fauna comportándose a la vez como una fuente natural de alimento. La manta flotante actúa como protección ante la erosión y ayuda a mejorar la calidad del agua gracias al poder depurador de la plantas. Es capaz de minimizar los problemas por infestación de algas al reducir la cantidad de biomasa en descomposición y la temperatura del agua gracias a la sombra que genera. El gran aumento en la cantidad de oxígeno orgánico en el agua que generan es otra de las ventajas de estas mantas. Estas pequeñas comunidades flotantes propician a su vez la formación de poblaciones bacterianas que también contribuirán a la descomposición y depuración.

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Otra técnica que se podría utilizar es la creación de islas flotantes o el recrecimiento de las existentes mediante herbazales y también la colocación de barreras flotantes de biorrollos en las acequias que desembocan en la Albufera para retener los residuos que le llegan.Con la colocación de herbazales, flotantes o no, conseguimos implantar de una forma rápida vegetación que en ocasiones la fuerza tractiva de la corriente dificulta en gran medida, garantizando la viabilidad de supervivencia de las especies. Además, en el caso de los herbazales estructurados sobre un colchón de coco, se colocan con las especies vegetadas con un sistema radicular completamente desarrollado que no tarda en asegurar el suelo proporcionando el agarre necesario para aguantar corriente, olas y viento. Los herbazales flotantes proporcionan, entre otras cosas, nuevos hábitats para la fauna comportándose a la vez como una fuente natural de alimento. La manta flotante actúa como protección ante la erosión y ayuda a mejorar la calidad del agua gracias al poder depurador de la plantas. Es capaz de minimizar los problemas por infestación de algas al reducir la cantidad de biomasa en descomposición y la temperatura del agua gracias a la sombra que genera. El gran aumento en la cantidad de oxígeno orgánico en el agua que generan es otra de las ventajas de estas mantas. Estas pequeñas comunidades flotantes propician a su vez la formación de poblaciones bacterianas que también contribuirán a la descomposición y depuración.

Con las barreras flotantes en las acequias que vierten a la Albufera se consigue evitar que lleguen los residuos o el fango gracias a las corrientes de agua hasta la laguna de la Albufera, donde se concentra la mayor biodiversidad del parque. Están diseñadas para que en caso de avenidas intensas no quede obstaculizado el paso del agua en las acequias y se produzca una acumulación de los residuos. Además la vegetación que las acompaña sirve para integrarlas completamente con el entorno evitando en gran medida el impacto visual que producen las barreras sintéticas.

Más información en :
http://www.projar.es/lang-es/noticias/240-tecnicas-de-bioingenieria-para-salvar-la-albufera.html