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Si buscas un ejemplo perfecto de las revolucionarias creaciones arquitectónicas que tienen como base la implementación del verde y los ecosistemas naturales en las estructuras urbanas, entonces estás en el lugar indicado. Y es que los jardines verticales empezaron a ser tendencia a nivel internacional, y en Latinoamérica, Bogotá ha dado el primer paso con la construcción del jardín vertical más grande del mundo. ¡Conócelo a continuación!

Un edificio vivo: los jardines verticales son los órganos de su cuerpo

Ya es un hecho, las grandes urbes de Latinoamérica están adoptando el nuevo sistema eco amigable, ¡sí! Hablamos de los jardines verticales, y el de Santalaia de Bogotá, Colombia, es un ejemplo perfecto de unificación urbanística y ecosistemas vegetales. Éste tipo de estructura permite que la biodiversidad interactúe como nunca antes, acercando a las especies que una vez fueron residentes del lugar, pero que huyeron por la contaminación, con los humanos.

Para la realización de tan grandioso proyecto se necesitó la ayuda de tres grandes de la industria del paisajismo, por una parte la empresa colombiana Exacta Proyecto Total quien diseñó y construyó la obra de arte arquitectónica. Por la otra, fue la tecnología de Paisajismo Urbano, de España, la que dio a todo el edificio un innovador sistema hidropónico que hizo lo irreal una realidad. Y de la mano con ellos, la empresa colombiana Groncol aportó casi lo más importante, los jardines verticales.

Jardines verticales
Fuente: http://exacta.com.co/

El jardín vertical de Santalaia no sólo cuenta con tecnología de punta, también de una minuciosa planificación de la mano de Ignacio Solano y su sistema patentado. También goza de la aplicación de minuciosos resultados arrojados por investigación, acerca de los procesos y la simbiosis que se mueve alrededor de los organismos vegetales aplicados al jardín vertical y la microfauna de ese ecosistema. 

¿Y qué podemos decir de sus jardines verticales?

La impresionante estructura verde de nueve pisos, que llevó ocho meses de planificación y otros ocho más de ejecución, cuenta con un macizo de 3.100 metros cuadrados, compuesto por 115.000 plantas endémicas de 10 especies y 5 familias diferentes,  lo cual le ha dado un nuevo record mundial.

Pero no sólo se trató de un diseño que aglomera tantas plantas en un lugar, sino que sus creadores y encargados, Ignacio Solano y la compañía Groncol, partieron de un concepto estético en donde el volumen y el color se fusionaron para dar un aspecto uniforme con varias capas de vegetación. Todo ello sobre una fachada con forma de costillas verticales que se conectan con la otra cara del edificio para mantener una red verde continua.

Con base en el ecosistema sostenible, la selección de plantas fue de suma importancia, pues de ello dependía qué tipo de jardín se iba a crear. Y la respuesta fue más que satisfactoria, pues las miradas se fijaron en la vegetación que mejor se adaptara al clima de la ciudad y que generara más oxígeno para fortalecer la calidad del aire. 

Entre algunas especies del verde, que contienen los jardines verticales de Santalaia, tenemos: la Tradescantia verde, el Hebe, la Cheflera, la Vinca verde, Vinca variegada y la Aptenia. Pero no piensen que encontrarlas fue fácil, pues el equipo tuvo que hacer una excursión a las selvas del Chocó colombiano y recoger especímenes para luego cultivarlos y unirlos a la edificación.

Pensando en la máxima sostenibilidad de la masa verde, las plantas fueron seleccionadas por su capacidad para repeler plagas con una necesidad mínima de insecticidas. Haciendo del ambiente un lugar agradable sin el riesgo de intoxicarse por causa de los venenos artificiales y, por otra parte, permite que las micro especies como abejas, mariposas y otros insectos, se integren al sistema eco-urbanístico. 

Jardines verticales
Foto: Alejandro Pabón

Riego hidropónico bajo un concepto innovador y sostenible

Con 42 estaciones de riego, el sistema hidropónico del edificio Santalaia es uno de los más elaborados y complejos que se han implementados a los jardines verticales en el mundo. El mismo mantiene sus reservas gracias al agua fluvial, la cual es modificada con medidas exactas de nomenclatura y variación química, para luego ser distribuida a cada una de las especies de plantas que conforman el macizo verde de la estructura.

Lo interesante de la tecnológica detrás de cada riego es su capacidad para adaptarse a las variaciones de los rayos solares y la humedad del ambiente. Para ello cuentan con sensores de humedad y radiación que hacen más eficiente el consumo de líquidos y nutrientes por parte de las plantas. Y no sólo eso, pues el sistema hidropónico utilizado por Paisajismo Urbano, es casi en su totalidad automatizado y de fácil manejo. Así que los supervisores no deberán hacer mucho, además de monitorear para mantener el ciclo de regado en orden.

Y si pensabas que todo terminaba allí, te mencionamos que también posee una novedosa planta de tratamiento para aguas grises, como las de los lavaplatos y las duchas, al igual que las sobrantes de los jardines verticales. Con ello el sistema eco-amigable asegura que no haya desperdicio alguno de recursos hídricos.

¿Qué hay de sus beneficios?

Ciertamente, el verde trae consecuencias positivas que afectan a las personas aledañas a la zona, y es que el colosal tamaño del jardín vertical de Santalaia puede producir suficiente oxígeno para más de 3000 individuos al año, además de filtrar unas 2000 toneladas de gases contaminantes. Esto asegura que los ciudadanos residentes del Santalaia pueden respirar aire de mayor pureza que en el resto de la ciudad.

Y los beneficios van aún más allá, puesto que estos jardines verticales tienen la capacidad para procesar hasta 780 kilos de metales pesados y unos 400 kilos de polvo al año, ¿pueden creerlo? Pero no sólo eso, también es un regulador de temperatura ideal, haciendo que las áreas dentro de la estructura mantengan niveles de entre los 20 y 32 grados, dependiendo de la estación del año y la humedad que puedan generar las 115.000 plantas que, por cierto, están en peligro de extinción.

Una conclusión vertical

Con éstas innovaciones de la arquitectura moderna, lo único que podemos pensar al verlas es en el verde que las recubre, uno que se despliega de manera armónica y que embellece a la selva de ladrillo llamada Bogotá. Pero no sólo eso, y para concluir, también nos demuestra que con esfuerzo, planificación, tecnología y los conocimientos correctos; podemos hacer mejor a nuestro planeta, gracias a la implementación de los jardines verticales. ¡Conócelos!

Y a ti, nuestro apasionado(a) de Paisajismo Digital, te invitamos a seguir disfrutando de nuestros contenidos, diseñados especialmente para ti.

¡Hasta pronto!


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