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Amazonia adehesada

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Articulo enviado por Javier Domínguez, Paisajista

¿Puede un espacio recuperarse? ¿Y si es del tamaño de la Amazonia? La respuesta es afirmativa si se hace paso a paso.

Consecuentemente también es posible conseguir logros menores en el mismo espacio de terreno, esto es, recuperar parcialmente la Amazonía haciéndola compatible con la agricultura.

¿Cómo? Fusionando los conceptos Red de Reservas Naturales de Costa Rica y el de dehesa ibérica.

La red costarricense consiste en una serie de fincas privadas anexas a los Parques Naturales, donde se realizan diferentes tipos de actividades, compatibles con la fauna y flora https://www.reservasnaturales.org/es/quienes-somos; por ejemplo se puede hacer cosas como agricultura orgánica.

Es decir la selva puede ampliarse mediante fincas colindantes a zonas protegidas, un particular puede plantar flora selvática al tiempo que desarrolla varios tipos de actividades coherentes con la protección de la flora y la fauna, y recibir beneficios fiscales, administrativos, turísticos, etc.

Para el Estado es una forma más ecónomica de ampliar zonas protegidas que la compra y acondicionamiento de grandes terrenos. Los particulares pueden ir sumándose con tanta extensión de terreno como quieran.

Lo interesante es que el lugar recupera su belleza al tiempo que se desarrollan actividades económicas. La belleza paisajística por sí sola no basta, en España hay muchos pueblos bellos de la España vaciada que están desapareciendo porque no hay alternativas económicas que retengan o atraigan a la población.

En suma, la Red de Reservas Naturales de Costa Rica es una forma de agrandar la selva, de ampliar su extensión.

EL concepto ibérico de dehesa hace referencia a que unos pocos árboles dispersos recolonizan un área intermedia, y si ésta se abandona el bosque se cierra de nuevo. Es una visión distinta a la del agricultor que quiere crear alimento y para ello destruye cuanto se le pone por delante.

La dehesa ibérica es un bosque flexible que permite una variedad de usos agrícolas dentro de una arboleda temporalmente clareada. No es el todo o nada tan típico de la mentalidad cerealista, a la que cuesta mucho dejar lindes con arbustos y árboles que un día pueden repoblar el terreno.

Juntando ambos conceptos resultaría que las parcelas agrícolas colindantes con zonas protegidas pueden albergar un pequeño corredor selvático marginal.

Un pequeño porcentaje del territorio agrícola estaría protegido de nuevo, dando lugar a un paisaje diferente, pudiendo llegar esos finos corredores selváticos hasta el Atlántico de nuevo.

Un paisaje espectacular puesto que la selva rara vez ha sido linde de cultivos.


Eso crearía atractivos turísticos, e ingresos complementarios para los agricultores, desarrollando eco lodges y otras iniciativas inspiradas en la experiencia costarricense, teniendo varias fuentes de ingresos por el mismo terreno.

Conviene no olvidar a la hora de tomar ideas la experiencia indígena de la agricultura amazónica a gran escala https://ecoosfera.com/amazonas-agricultura-sustentable-pueblos-indigenas/

Un paisaje agrícola rodeado de multitud de corredores selváticos, la Amazonía adehesada. Mucha gente pagaría por visitarlo, ir a descansar y poder ver especies en peligro de extinción, un espectáculo único, y una fuente de riqueza sostenible.


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