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Los vegetales, además del ataque de plagas o enfermedades causadas por bacterias, virus u hongos, pueden padecer una serie de trastorno o fisiopatías ocasionadas por las peculiaridades del entorno en el que se localizan.

Algunos de estos trastornos son:

  • El déficit de riego o el aporte excesivo de agua.

Cada vegetal precisa un aporte específico de agua que será necesario conocer para establecer pautas de riego adecuadas.

Una apariencia mustia, los bordes de las hojas secas, la caída de las hojas o una falta de floración, pueden reflejar que el vegetal precisa ser regado.

Un aporte desmesurado de agua provoca que las hojas caigan. Además, éstas presentarán un aspecto amarillento y tendrán manchas marrones. A su vez, el cuello de la planta presentará signos de putrefacción.

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  • La falta de luz o una excesiva incidencia lumínica.

Cuando una planta tiene muy pocas flores o los capullos permanecen cerrados, es probable que el vegetal necesite un mayor aporte de radiación solar.

Los vegetales que sufren un inadecuado aporte luminoso desarrollan tallos débiles y alargados. Así mismo, las hojas adquieren un color verde oscuro y crecen en exceso en busca de la luz que precisan o se vuelven pálidas y amarillas.

En ocasiones, las plantas no soportan la recepción directa de la radiación solar, en cuyo caso las hojas palidecen y pueden llegar a quemarse.

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  • Condiciones ambientales inadecuadas como el frío o el calor, precipitaciones excesivas, nieve, granizo o viento pueden provocar graves problemas en las plantas.
  • Los vegetales pueden verse afectados por la falta de alguno de los 13 nutrientes esenciales, padeciendo lo que se conoce como carencias nutricionales o enfermedades carenciales.

Estos elementos indispensables para el desarrollo de las plantas son el calcio, potasio, fósforo, nitrógeno, azufre, magnesio, cloro, hierro, cobre, molibdeno, manganeso, hierro y boro.

Cuando las plantas reciben un aporte inadecuado de estos elementos, suelen desarrollar hojas pequeñas y descoloridas.

  • Una fertilización excesiva provoca que la cantidad de nutrientes que lleguen a la planta sea elevada.

Los vegetales que reciben un exceso de nutrientes presentarán los extremos de sus hojas quemados y no dispondrán de muchas flores. Su crecimiento no se verá mermado pero la planta será débil y será propensa al ataque de enfermedades y plagas.

  • Limitaciones debidas al terreno en que se sitúa. Esto puede ser debido a que el vegetal dispone de poco suelo o por la pérdida de riqueza en nutrientes del terreno por llevar mucho tiempo en el mismo.

El terreno también puede contener tóxicos que perjudiquen a los vegetales en ellos asentados, provocando, por ejemplo, que los extremos de sus hojas se vuelvan marrones.

Así pues, a la hora de realizar el diseño de un nuevo jardín, se deberán tener en cuenta los requerimientos propios de cada planta en lo que se refiere a luz, riego, nutrientes, etc. De esta manera, con un buen proyectado y un mantenimiento adecuado se podrá disfrutar de un jardín sano y bello durante todo el año.

el Jarin