El estudio de los rizomas resulta fundamental para comprender cómo determinadas especies vegetales colonizan el territorio y contribuyen de forma eficaz a la restauración paisajística. Estas estructuras subterráneas no solo aseguran la supervivencia de las plantas en condiciones adversas, sino que también ofrecen oportunidades técnicas para el diseño de espacios verdes resilientes, la estabilización de suelos degradados y la recuperación de ecosistemas. En Paisajismo Digital te explicamos las características y valor sostenible del rizoma en espacios verdes urbanos. ¡Vamos allá!
¿Qué son los rizomas y cuál es su función?
El rizoma es el tallo que crece por debajo de la tierra y en horizontal, considerado un tallo subterráneo al igual que los bulbos y los tubérculos. Los rizomas son capaces de almacenar nutrientes, por lo que funcionan como órganos de reserva para la planta cuando esta se enfrenta a condiciones extremas o de escasez de nutrientes. Al crecer horizontalmente, también contribuyen a su desarrollo.
Las especies que presentan este tipo de tallo suelen ser perennes. Durante los meses fríos, pierden hojas y partes aéreas, pero conservan los rizomas, donde se acumulan los nutrientes necesarios para el rebrote estacional. Esta capacidad convierte a los rizomas en órganos de alto valor ornamental, como ocurre con el jengibre, apreciado por sus propiedades nutricionales y medicinales.

Tallo del jengibre.
El crecimiento de los rizomas puede cubrir grandes superficies del terreno, ya que su desarrollo es potencialmente indefinido. Con el paso del tiempo, las porciones más antiguas pueden morir y, si los brotes quedan separados por zonas necrosadas (tejido vegetal muerto), pasan a considerarse ejemplares independientes.
Esto implica un mecanismo de reproducción asexual, ya que a partir de un fragmento con yema pueden originarse nuevas raíces, brotes y plantas. En jardinería y restauración, esta propiedad se aprovecha mediante la división y trasplante en períodos favorables (primavera, verano u otoño), cuando el rizoma utiliza sus reservas para el rebrote de la planta.
Tipos de rizomas
Según su patrón de ramificación y crecimiento, los rizomas se clasifican en:
- Rizomas definidos o simpoidales: de crecimiento determinado; la planta original puede debilitarse o morir cuando surgen brotes próximos. Presentan nudos cortos y engrosados, con alta capacidad de almacenamiento.
- Rizomas indefinidos o monopodiales: de crecimiento continuo; la planta original persiste y genera sucesivos brotes. Sus nudos son más alargados y favorecen una rápida expansión lateral.
Algunas plantas ornamentales con rizomas
Iris germanica

Esta especie perenne se adapta bien a climas templados y mediterráneos, prospera en suelos bien drenados y con exposición solar directa, por lo que presenta una elevada resistencia a la sequía una vez establecida. Sus rizomas engrosados almacenan reservas que aseguran una floración vigorosa en primavera. Además de su valor ornamental, el rizoma seco ha sido utilizado tradicionalmente en perfumería. Es originaria del sur de Europa y resulta especialmente útil en jardinería sostenible por su bajo requerimiento hídrico.
Canna indica

Planta rizomatosa de origen tropical americano caracterizada por su rápido crecimiento, hojas de gran porte y floración vistosa en tonos cálidos. Requiere suelos fértiles, humedad constante y buena insolación, por lo cual es ideal para zonas húmedas urbanas, con estanques amplios y áreas de drenaje sostenible. Sus rizomas acumulan almidón y han sido utilizados como recurso alimentario en contextos tradicionales. En proyectos paisajísticos, contribuye a la cobertura rápida del terreno y al control de la erosión en ambientes cálidos.
Zantedeschia aethiopica

Originaria del África austral, esta especie se adapta a climas templados húmedos y prospera en suelos frescos, incluso en áreas encharcadas de forma estacional. Sus rizomas le permiten sobrevivir a periodos de estrés hídrico y rebrotar con rapidez cuando se restablecen las condiciones favorables. Aunque su principal valor es ornamental, por la elegancia de su inflorescencia, su uso en restauración paisajística es relevante en zonas de ribera y jardines de lluvia, donde contribuye a la estabilización del sustrato.
Bambusa vulgaris

Esta gramínea leñosa de origen asiático tropical presenta un sistema de rizomas de crecimiento vigoroso que favorece la rápida colonización del terreno. Requiere poda frecuente y barreras físicas para evitar su expansión excesiva, pero resulta muy eficaz para la estabilización de taludes y la creación de pantallas vegetales. Se adapta con facilidad a climas tropicales y subtropicales, demandando riegos moderados.
Convallaria majalis

Especie perenne de sotobosque propia de regiones templadas de Europa y Asia cuyo desarrollo se produce en condiciones de semisombra y suelos frescos. Sus rizomas le permiten formar tapices densos que limitan la erosión superficial y reducen la aparición de especies oportunistas. Aunque es una planta tóxica, es una especie aromática de floración primaveral. En proyectos paisajísticos de zonas arboladas, contribuye a la consolidación del terreno, controlando el nivel de humedad.
Aplicaciones prácticas del rizoma en el diseño paisajista
Las gramíneas que se propagan lateralmente mediante rizomas o estolones pueden comportarse como especies invasoras en determinados contextos. Al ser subterráneos, los rizomas están parcialmente protegidos del pisoteo y actúan como tejidos de reserva que facilitan la propagación vegetal.
Estas ventajas son especialmente relevantes para la estabilización de suelos degradados y la cobertura rápida de superficies expuestas. Para evitar que las gramíneas rizomatosas desplacen a especies deseables, se recomienda implementar programas de pastoreo o siega estratégica.
En esta fase de transición temprana, la eliminación de los puntos de crecimiento superficiales retrasa el rebrote dominante de las especies rizomatosas, permitiendo la recuperación y floración de especies para fomentar la diversidad en los cultivos.
Tips para incorporar rizomas en jardines urbanos sostenibles
- Priorizar especies rizomatosas autóctonas o no invasoras adaptadas al clima local.
- Incorporar barreras subterráneas en zonas sensibles para controlar la expansión lateral.
- Combinar rizomas con especies de raíces profundas para mejorar la estabilidad del suelo.
- Diseñar planes de siega o poda de mantenimiento que regulen la dominancia vegetal.
- Integrar especies rizomatosas en taludes, cunetas verdes y sistemas de drenaje urbano sostenible.
Algunos proyectos paisajistas que han apostado por el uso de rizomas como estrategia sostenible incluyen el Parque Natural del Turia (Valencia, España), donde se han incorporado especies herbáceas rizomatosas y gramíneas ornamentales para la cobertura continua del antiguo cauce fluvial, contribuyendo a la estabilidad del suelo y a la resiliencia frente a episodios de sequía estacional.
De igual modo, en los Corredores verdes de Singapur, el uso de especies tropicales rizomatosas como cannas y bambúes controlados permite una rápida regeneración de la cubierta vegetal tras periodos de estrés hídrico intenso, mejorando la durabilidad del paisaje urbano en un contexto de alta humedad y lluvias torrenciales.

Real Jardín Botánico de Madrid.
Por su parte, el Real Jardín Botánico de Madrid integra colecciones de plantas rizomatosas en parterres y áreas de sombra, donde estas estructuras subterráneas facilitan la persistencia de las especies frente a la continentalidad climática y reducen la necesidad de reposiciones vegetales frecuentes.
Conclusiones de un paisajista
La comprensión técnica de los rizomas permite diseñar estrategias eficaces de restauración paisajística, control de la erosión y naturalización de espacios urbanos. Su capacidad de almacenamiento, rebrote y colonización controlada los convierte en aliados clave para proyectos de infraestructura verde orientados a la resiliencia climática. Desde una perspectiva profesional, integrar estas estructuras vegetales en el diseño exige planificación, manejo adaptativo y selección responsable de especies. Por ello, promover su uso como estrategia verde implica apostar por soluciones paisajísticas fundamentadas y ambientalmente sostenibles.



