En la corriente del land art americano, sin duda, Ana Mendieta fue una de las precursoras del movimiento durante la segunda mitad del siglo XX. Nacida en Cuba, migró hacia los Estados Unidos en la década del 60′ y, si bien su trayectoria artística fue breve, dejó un legado notable en el marco de la escultura y pintura basada en la naturaleza. En Paisajismo Digital te invitamos a conocer la obra de la especialista en el ‘earth-body art’.
Breve biografía de Ana Mendieta
Ana Mendieta nació en La Habana, Cuba, el 18 de noviembre de 1948. Oriunda de una familia de clase media con raíces políticas importantes en Cuba, se vio forzada a migrar a los Estados Unidos cuando apenas tenía 12 años.
Su padre, Ignacio Mendieta, fue un abogado y activista político que, inicialmente, apoyó la Revolución Cubana, pero luego se distanció debido a sus convicciones religiosas y temores por la seguridad de su familia.
En 1961, Ana fue enviada a Estados Unidos junto con su hermana Raquel mediante la denominada ‘Operación Peter Pan’, un programa organizado por la Iglesia Católica para sacar a niños cubanos del país en medio del régimen comunista que asumió el poder en 1959.
Finalmente, Mendieta y su hermana se establecerían en el estado de Iowa, donde completó toda su formación académica. Ana se formó en la universidad estatal y obtuvo los títulos de Bachiller en Artes, una Maestría en Pintura y otra en Bellas Artes entre 1969 y 1977.
Durante su formación, comprendió que el lenguaje pictórico tradicional no bastaba para expresar sus ideas, por lo que comenzó a explorar el uso de su cuerpo como medio artístico, influenciada por su mentor y pareja en esa época, el también artista interdisciplinario germano-estadounidense Hans Breder.
Mendieta volvería a reencontrarse con su madre en 1966, mientras que su padre recién pudo escapar de la dictadura cubana 13 años más tarde. Su carrera artística comenzó en 1971, cuanto tuvo su primera exposición. Sin embargo, su despegue definitivo a nivel profesional llegaría en 1972, con sus dos primeros trabajos de ‘earth-body art’, Grass on Woman y Death of a Chicken.
Así es el land art de Ana Mendieta

En líneas generales, la obra de Ana Mendieta se caracteriza por el uso del cuerpo humano en interacción con la naturaleza, creando performances y esculturas efímeras que exploran temas como la identidad femenina, la violencia, la conexión con la tierra y sus raíces culturales cubana.
En ese sentido, muchas de sus obras incluyeron referencias a rituales de santería y elementos naturales como sangre, tierra, agua y fuego. La artista tuvo una importante reconexión con la cultura cubana en 1980, tras un viaje de vuelta a su país en colaboración con el Círculo de Cultura de la isla.
Previamente, Mendieta se había identificado con el movimiento feminista tras el aberrante asesinato de una estudiante de la Universidad de Iowa, en 1973. Inspirada en ese suceso, cubrió parte de su cuerpo con sangre, atándose a una mesa en su departamento.
Después, produciría un vídeo llamado Moffitt Building Piece, el cual mostraba la reacción de las personas a cuerpos ensangrentados y violentados a lo largo de 3 minutos.
De igual modo, la artista fortaleció su identidad con el land art y el valor del patrimonio natural gracias a un viaje de estudios arqueológicos a Oaxaca, México, a comienzos de 1973.
Principales obras de la artista cubana

Este viaje le permitió iniciar uno de sus principales proyectos, Siluetas (1980). A lo largo de siete años, Ana utilizó buscó adquirir » una fuerza femenina omnipresente» para crear una serie de formas femeninas abstractas sobre la tierra, utilizando una tipología única.
Las primeras figuras se inspiraron en su propia silueta, con los brazos sobre la cabeza para representar la fusión de la tierra y el cielo. Otras figuras aparecían flotando en el agua para simbolizar el espacio mínimo entre la tierra y el mar; mientras que las siluetas con los brazos en alto y las piernas juntas simbolizaban un alma errante.
Las figuras fueron creadas utilizando pétalos de flores, ramas de árboles, musgo, pólvora y fuego, combinados ocasionalmente con corazones de animales o huellas de manos que grabó directamente en la tierra. Para la última parte del proyecto (entre 1978 y 1980), Mendieta construyó antiguas formas de diosas talladas en roca, moldeadas en arena o incisas en lechos de arcilla.
Otro trabajo notable de la artista cubano-estadounidense fue Esculturas Rupestres (1981). Esta fue una serie de petroglifos inspirados en la cultura taína que incluyó 10 figuras de deidades talladas en piedra dentro de la Cueva del Águila del Parque Nacional de Jaruco, en Cuba.
También fue famosa su producción audiovisual Body Tracks (1974). En un vídeo de 1 minuto y 20 segundos de duración, sin sonido, la artista, con sus brazos y manos ensangrentadas, traza una forma abstracta sobre un lienzo colocado sobre una pared. De esta forma, simbolizó un sacrificio humano a través de su cuerpo, con un sutil movimiento descendente.
El legado paisajista de Ana Mendieta
Ana Mendieta conoció al escultor minimalista Carl André en 1979 y, seis años más tarde, la pareja contraería matrimonio de forma sorpresiva en Roma, en enero de 1985. El 8 de septiembre de ese año, a la edad de 36, murió tras caer desde la ventana de su apartamento en el piso 34 en Nueva York, después de una fuerte discusión con su esposo.
André, escultor y pintor estadounidense figura del movimiento minimalista, fue acusado de asesinato, pero absuelto por falta de pruebas. La muerte de Mendieta fue oficialmente declarada un suicidio por las autoridades.
En ese sentido, las circunstancias sospechosas de asesinato generaron gran controversia y críticas hacia el sistema judicial estadounidense y el mundo del arte por la manera en que se manejó su caso, el cual fue percibido como un reflejo de la violencia de género y discriminación.
Activistas y colectivos feministas han protestado en múltiples ocasiones para reivindicar su memoria y denunciar la invisibilización de su obra frente a la de André. Más allá de las polémicas, su postura feminista y reivindicativa del respeto por la mujer y la naturaleza, cuatro décadas después de su muerte, sigue vigente junto con su trayectoria artística.
Conclusiones de un paisajista

Aunque su carrera, lamentablemente, fue breve (1972-1985), la obra de Ana Mendieta ha sido revaluada y reconocida como pionera en el arte contemporáneo, especialmente en el arte feminista y performativo. Asimismo, su trabajo influyó a numerosos artistas y sigue siendo objeto de exposiciones y estudios críticos en museos internacionales.
En la década del 70′, muchos de sus trabajos fueron criticados por su crudeza (uso de sangre, representación violenta), así como por la discriminación asociada a su condición de mujer latina e inmigrante. No obstante, el tiempo puso en su lugar el trabajo de una de las exponentes más controvertidas del land art.



