Durante cinco meses, Seúl se convirtió en un escenario de paisajes vivos, diseño urbano innovador y conexión profunda con la naturaleza. El Seoul International Garden Show 2025 (SIGS 2025), celebrado en el Boramae Park entre mayo y octubre, ofreció una experiencia inolvidable a quienes, como nosotros, tuvimos la oportunidad de caminar sus senderos, observar sus jardines y sentir cómo la ciudad se transformaba en ese contexto.
En este artículo de Paisajismo Digital compartiremos no solo lo que vimos, sino lo que vivimos. Porque el SIGS no es solo una muestra de paisajismo: es una declaración de principios sobre cómo deberíamos vivir y diseñar nuestras ciudades. Y sobre cómo un jardín puede ser mucho más que un espacio bonito: puede ser un lenguaje común entre arquitectura, naturaleza y comunidad.
Un parque convertido en laboratorio verde
Ubicado en el suroeste de Seúl, Boramae Park ha sido el epicentro de esta edición, que reunió 111 jardines sobre una extensión de 400 mil metros cuadrados. Fue, sin duda, la edición más ambiciosa hasta ahora. Bajo el lema «Seoul, Green Soul», la capital surcoreana nos invitó a reflexionar sobre el rol de los jardines como catalizadores de bienestar, inclusión y sostenibilidad.
Desde el primer momento, el ciudadano se sentía inmerso en un espacio donde todo estaba pensado para ser vivido, no solo admirado. Cada jardín era una microhistoria, una instalación artística y un experimento social al mismo tiempo.

Diversidad de enfoques, un mismo propósito
Uno de los aspectos más interesantes que destacamos fue sin duda, la variedad de tipos de jardines, reflejada en la zonificación oficial del evento, lo que permitió diferentes formas de pensar el paisaje urbano:
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Show Gardens (Jardines de Exhibición): Constituyen la cúspide del diseño. Son creaciones de diseñadores internacionales, muchos de ellos reconocidos, que propusieron instalaciones de gran impacto conceptual y visual, tras ser seleccionados mediante un riguroso concurso.
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Sponsor Gardens (Jardines de Patrocinadores): Estos espacios fueron desarrollados por empresas, instituciones y corporaciones. Aquí se exploraron nuevas tecnologías aplicadas al paisajismo, se promovieron propuestas de diseño contemporáneo e ideas institucionales, como la vivienda social.
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Art Gardens (Jardines de Arte): Esta categoría abarcó instalaciones artísticas y conceptuales más pequeñas. Junto con los jardines de las zonas no principales, incluyó también contribuciones comunitarias y de estudiantes.
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Attractive Gardens (Jardines Destacados): Instalaciones especiales, a menudo de marcas o diseñadores de renombre, que sirvieron como puntos focales de gran atracción visual para los visitantes.
Esta diversidad fue clave para mostrar que el paisajismo no tiene una única voz, sino muchas, y que cada jardín puede tener un propósito distinto: contemplación, juego, sanación, educación y conexión.

El recorrido: un paseo entre emociones y texturas
Caminar por el SIGS fue, en muchos momentos, dejarse llevar por los sentidos. Recordamos particularmente un jardín minimalista de inspiración zen, en el que el sonido del agua guiaba la experiencia. También otro, completamente opuesto, exuberante, que reproducía un bosque urbano tropical, con plantas nativas coreanas adaptadas a condiciones de sombra y humedad.
La selección vegetal fue exquisita. Se priorizaron especies autóctonas y resilientes, que dialogaban con el cambio climático y las necesidades de bajo mantenimiento en espacios urbanos. Había zonas con plantas comestibles, jardines de polinizadores, corredores verdes para aves y mariposas, e incluso instalaciones donde el musgo jugaba un papel protagonista, creando microclimas fascinantes.
Los materiales eran variados pero coherentes: piedra, madera reciclada, metales oxidados, agua en movimiento y vegetación como arquitectura viva. Muchos jardines incluían espacios de descanso, lectura o encuentro. No eran solo para mirar: eran para estar.
Muchas de las propuestas presentadas en este tipo de eventos parten de un proceso previo de diseño y representación técnica del proyecto. Para quienes desean formarse en diseño de jardines con AutoCAD, el Curso AutoCAD Básico para Paisajistas ofrece una base práctica orientada específicamente al paisajismo.
Haz clic Aquí o en la imagen para ver la galería completa en FlickrUn jardín para todos
Uno de los aciertos del SIGS fue su enfoque inclusivo. Muchos espacios fueron diseñados pensando en la accesibilidad universal: caminos anchos, rampas suaves, bancos ergonómicos, señalética en braille o audio-descripciones mediante Apps. También hubo jardines sensoriales que invitaban al tacto, al olfato, a la escucha atenta. Era evidente que el diseño estaba pensado no solo para todos, sino “con” todos.
Esta idea de “jardín democrático” se materializó especialmente en las secciones participativas y comunitarias. Fue en estos espacios donde la comunidad local aportó ideas, mano de obra y memoria, transformando el diseño paisajístico en una herramienta de cohesión social. Es algo que, como paisajistas, deberíamos tener siempre presente.

Tendencias que florecen
Al salir de Boramae Park, es imposible no llevarse ideas y conceptos que marcan hacia dónde va el paisajismo contemporáneo:
- Integración de naturaleza y tecnología: jardines con iluminación inteligente, sensores ambientales y sistemas de riego automatizado conectados a Apps móviles.
- Narrativas locales: una tendencia clara fue el uso del jardín como medio para contar historias, no solo mostrar estética. En Seúl, la identidad barrial, la historia reciente y los cambios sociales estuvieron muy presentes.
- Espacios multifuncionales: los jardines no eran solo bellos; eran útiles . Albergaron conciertos, talleres, bodas, sesiones de yoga y mercados de flores. Esta versatilidad es clave en el diseño urbano actual.
- Diseño regenerativo: más allá de lo sostenible, muchos jardines proponían soluciones regenerativas: captura de agua, mejora de suelos, incremento de biodiversidad, refugio climático.
Conclusiones de un paisajista

Estar allí, en pleno otoño coreano, con los colores cambiando y la luz filtrándose entre las hojas, fue una experiencia profundamente inspiradora. Más allá de la belleza estética, lo que más nos impactó fue el mensaje que nos ha transmitido: el jardín no es un lujo urbano, es una necesidad.
Y no se trata solo de llenar las ciudades de plantas. Se trata de pensar el espacio público desde lo vivo, desde lo común, desde lo que crece.
De entender que un jardín puede sanar una plaza, un barrio, una comunidad, planteando desafíos reales como el cambio climático, la pérdida de hábitat o el manejo del agua en ciudades densas.
Volvimos con la certeza de que el diseño paisajístico tiene un poder transformador enorme. Que cada jardín, por pequeño que sea, puede ser un acto político, ecológico y poético.
Más allá de la propuesta visual, el SIGS 2025 también ofreció un programa paralelo de conferencias, talleres y recorridos guiados que permitieron un diálogo más profundo entre profesionales del paisaje, autoridades locales, estudiantes y ciudadanos.
Estos espacios de intercambio fueron fundamentales para entender que el paisajismo no es solo una disciplina creativa, sino una herramienta estratégica para transformar nuestro modo de habitar el mundo. Y tú, lector de Paisajismo Digital, ¿cómo imaginas tu ciudad-jardín?



